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lunes, 12 de julio de 2010

Voy a esperar, si es necesario.

Hay muchas situaciones que te llevan a pensar "basta pelotuda, andate a dormir". Muchísimas.
Pero cuando de golpe te acordás de la canción de Dawson's Creek (!), y pensás "uy, man, tal cual: I don't wanna wait!", bueno.... eso es, cuanto menos, alarmante.

Miré ese programa como cualquier hijo de vecino, y lo odié con furor. Lo odié más que cualquier hijo de vecino, porque ese cachivache interminable pretendía representar a todos los adolescentes como uno, a la auténtica adolescencia sensible e inteligente, en oposición al glamour falluto de 90210.
Odié cada segundo que Dawson apareció en pantalla. Odié el moralismo, la pedantería, la volubilidad, el puritanismo, y odié que el programa tratara de predicar todo eso de mí.
No sé que motiva a los adultos a escribir historias sobre qué es ser adolescente para que consuman los adolescentes. No sé a qué niño le interesa que le hablen sobre lo que es ser niño. Creo que es la gente a la que le gusta El principito, no sé.
Pero hay algo profundamente insultante de un culebrón que se vende como retrato generacional, especialmente cuando es sobre adolescentes porque seamos sinceros: los adolescentes son un asco. Lo sabemos ahora, y lo sabíamos entonces. Éramos un grupo etario asqueroso, y estaba bien, pero no hacía falta que nos lo echaran en cara.

Así que retomando: me rehúso a sentirme identificada con CUALQUIER aspecto de Dawson's Creek. No no y no.

viernes, 2 de julio de 2010

La morocha tarada.

Una, que sabe que su inteligencia es directamente proporcional a la distancia de cierta gente, debería estar más alerta y controlarse un poco mejor.
¿No?

viernes, 7 de mayo de 2010

Me sentiría menos sola.

Por favor, díganme que alguien más entendió la etimología de burocracia recién cuando vió, en Futurama, el cartel en la puerta de la oficina de Hermes.

(Ya sé que esa no es la puerta, pero por una vez Google Images me falló)

viernes, 29 de enero de 2010

Encima pesimista.

Mi meta para el 2009 (que no cumplí) era lograr hacer crecer una parra en mi balcón.
Mi meta para el 2010 (que dudo cumplir) es irme de vacaciones con un tipo el verano que viene, y es cantado que esto termina como la parra, es decir, en enero del 2011 voy a ver una parejita de vacaciones y decir "Oh no, me olvidé de militar el viaje-con-novio. Carancho."

jueves, 16 de julio de 2009

Emo scemo.

Como un emo piensa en el suicidio, contemplo la idea de cortarme el flequillo. Una pésima decisión, seguramente, pero con la ventaja de que el pelo crece (aún después de que te morís).
Me gustaría hablarlo con alguien, pero no tengo ni un peluquero de confianza ni ganas de volver a mi psicóloga.